El “paro” del autónomo: rechazado en el 60% de las solicitudes

Aunque desde 2019 todos los autónomos están obligados a cotizar por cese de actividad, la realidad es que el acceso a esta prestación sigue siendo un reto. En 2025, el 60% de las solicitudes fueron rechazadas, según datos de UPTA. Una cifra que plantea serias dudas sobre la eficacia del sistema de protección social para este colectivo.

El “paro” del autónomo: rechazado en el 60% de las solicitudes

 

¿Por qué se rechazan tantas solicitudes?

Los datos oficiales muestran una tendencia creciente en la tasa de denegación de solicitudes:

Año

Solicitudes Presentadas

Denegadas

Tasa de Rechazo

2023

19.885

10.360

52,1%

2024

23.860

10.527

44,1%

2025 (Oct)

14.300

8.303

58,8%

2025 (Estimado)

~14.500

~8.500

60,0%

Esta evolución evidencia una brecha cada vez más profunda entre el esfuerzo contributivo del autónomo y la protección efectiva que recibe en momentos de vulnerabilidad económica.

Causas principales de denegación

1. Acreditación insuficiente de causas económicas (ETOP)
La mayoría de rechazos se deben a la dificultad de probar pérdidas superiores al 10% anual, exigidas como requisito. Esto excluye automáticamente a nuevos negocios con menos de un año de actividad y a quienes tributan por módulos, que no pueden demostrar fácilmente dicha caída.

2. Carencia o cotización insuficiente
Es imprescindible haber cotizado 12 meses seguidos antes del cese. Muchos rechazos se deben a interrupciones de actividad o a no alcanzar ese umbral por cierres anticipados.

3. Deudas con la Seguridad Social
Tener deudas bloquea el acceso. Aunque existe una “invitación al pago”, no todos pueden regularizar su situación en los 30 días disponibles.

4. Interpretación restrictiva del “cese involuntario”
Cerrar voluntariamente para evitar deudas puede ser interpretado como un cierre discrecional, lo que conlleva denegación automática.

Un sistema poco equitativo: el autónomo sigue desprotegido

Las diferencias con el sistema de protección por desempleo de los asalariados son notables. Mientras que a un trabajador por cuenta ajena se le reconoce la prestación tras un despido, el autónomo debe sortear una barrera documental y legal compleja para justificar que no ha cerrado por voluntad propia.

¿Y los autónomos mayores de 52 años?

Un colectivo especialmente vulnerable. Más de 60.000 autónomos en esta franja de edad no tienen acceso a subsidios tras cesar su actividad, lo que aumenta su riesgo de exclusión social. Diversas asociaciones reclaman un subsidio asistencial específico, similar al que reciben los trabajadores por cuenta ajena.

Un rayo de esperanza: la justicia abre una vía

Algunas sentencias comienzan a reconocer que no se puede limitar el derecho al cese de actividad a una cifra de pérdidas. El Juzgado de lo Social Nº4 de Santander ha establecido que la inviabilidad económica también puede justificarse por ingresos tan bajos que no permitan cubrir gastos básicos ni laborales, incluso sin alcanzar el 10% de pérdidas exigido por ley.

El sistema actual de protección para autónomos requiere una reforma profunda y justa. Si el autónomo cotiza igual que un asalariado, debe tener acceso a un nivel de cobertura similar, sin barreras excesivas ni burocracia paralizante.